deontologia vs consecuencialismo


La moral es un hecho. Todos hacemos distinciones morales. Eso no se discute. Lo que no está claro es cuál es el criterio moral, en qué se basa la moral.

Un criterio, que parece ser lo que nos indica la lógica, es el consecuencialismo: un acto es inmoral porque tiene o se considera que tendría consecuencias negativas. A este criterio se opone la deontología, parecida al absolutismo moral, según la cual, un acto es inmoral en sí, no por considerarse que tiene o podría tener consecuencias negativas.

El consecuencialismo nos indica entonces que se justifica mentir si es por una buena causa y hasta robar si es por hambre. En cambio, la deontología nos dice que mentir y robar están mal bajo cualquier circunstancia, aunque sea por hambre.

En este contexto, ¿cuál es el criterio de la moral religiosa? Cualquiera diría que es la deontología. Sin embargo, la Iglesia predicaba en sus buenos tiempos que la licencia sexual llevaría a la disolución de nuestra sociedad, tal “como le ocurrió al Imperio Romano”, un criterio netamente consecuencialista. La licencia sexual no es inmoral en sí, sino por sus potenciales consecuencias sociales negativas.

Si la moral religiosa era deontológica, esa predica constituía un rompimiento con la misma.

Esta confusión se puso de manifiesto en ocasión de un debate de opinión pública que tuvo lugar en República Dominicana en 2015 en ocasión de la permisión del matrimonio gay en otros países.

RD es una sociedad homofóbica, para los que no lo sabían, y la razón de esto es la religión que nos gastamos, el cristianismo, que nos vende la idea de que la homosexualidad es antinatural, contraria a la ley de Dios e inmoral.

No obstante, en ocasión del debate, observamos que algunos decidieron echar a un lado al todopoderoso dios judeocristiano y sus prohibiciones y asumieron un criterio netamente consecuencialista y laico: si se permite el matrimonio gay, no habrá reproducción y se extinguirá la humanidad, un argumento cuestionable, en todo caso. 

Que sepamos nosotros, el problema que enfrenta la humanidad de cara al futuro no es ese sentido la falta de población, sino lo contrario, la superpoblación.

Otro argumento consecuencialista es que el permitir el matrimonio gay pone en peligro todo el orden social que nos gastamos, lo cual ha sido rebatido por antropólogos y sociólogos.

Si va a condenarse la homosexualidad, no puede ser en base a esos criterios.

Otro fenómeno de corte sexual que viene a cuento son las orgias. Hemos observado a sexólogos, sociólogos y otros académicos reprobarlas en base a criterios consecuencialistas: las orgias son reprobables por sus potenciales consecuencias indeseables: embarazos no deseados y propagación de enfermedades de transmisión sexual.

Alguien planteó entonces lo siguiente: ¿y si se obliga a todos los participantes a hacerse pruebas de enfermedades de transmisión sexual y se toman medidas para prevenir embarazos? ¿Por que es entonces inmoral la orgia?
Bajo esas condiciones, si va a condenarse la orgia, no puede ser en base a esos criterios consecuencialistas.

En fin, ¿en qué quedamos? ¿ En consecuencialismo o deontología? Buena pregunta.  

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